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Billetes de 1854 con la leyenda federal borrada: cuando la historia se corrigió a mano

Tras la caída de Juan Manuel de Rosas en 1852, la Provincia de Buenos Aires inició una etapa de profundas transformaciones políticas e institucionales, separada de la Confederación Argentina. En ese contexto de transición, el Banco y Casa de la Moneda de Buenos Aires debió enfrentar un problema inmediato: la escasez de circulante, en un momento en el que emitir nuevos billetes desde cero implicaba tiempo, costos y dificultades técnicas. La solución adoptada fue tan práctica como reveladora desde el punto de vista histórico: reutilizar billetes ya impresos, pero eliminando o anulando las leyendas federales que los vinculaban con el régimen anterior, como la conocida expresión “Viva la Federación”.

De este modo, hacia 1854, comenzaron a circular billetes modificados, en los que dichas consignas políticas fueron borradas manualmente o mediante procedimientos gráficos. El resultado fueron piezas singulares, donde el intento de suprimir el pasado es muchas veces todavía visible. Lejos de tratarse de un simple retoque estético, estas alteraciones reflejan con claridad el quiebre político del período y la voluntad de Buenos Aires de marcar distancia simbólica con la iconografía y el discurso federal asociados al rosismo.

Desde una mirada numismática, estos billetes son especialmente interesantes porque no constituyen una emisión planificada como variante, sino una adaptación de emergencia. Esto explica la notable diversidad que presentan los ejemplares conocidos: el grado de borrado varía, la intervención no siempre es uniforme y cada pieza conserva rasgos propios que la hacen única. A ello se suma el hecho de que circularon durante un lapso relativamente breve y en un contexto de inestabilidad institucional, factores que contribuyeron a su escasa supervivencia.

La rareza de estos billetes se ve reforzada por varios elementos: muchos fueron retirados rápidamente y reemplazados por nuevas emisiones acordes al nuevo orden político, otros se perdieron debido al uso intensivo propio del papel moneda del siglo XIX, y los ejemplares que llegaron hasta nuestros días suelen presentar estados de conservación modestos. Encontrar piezas bien preservadas, con el borrado claramente identificable, resulta particularmente difícil.

Hoy, estos billetes ocupan un lugar destacado dentro del papel moneda argentino temprano. No solo son objetos de colección muy buscados, sino también documentos históricos, en los que la política, la economía y la urgencia cotidiana quedaron literalmente impresas —y parcialmente borradas— sobre el papel. En ellos, la historia no solo se lee: también se advierte en aquello que se intentó eliminar.